Tenía un toque distinto
a romero, hierbabuena
y tal vez hasta canela.
Pero no quiero confundirme con la gente,
y perder aquello que me hacía diferente...
Entender suposiciones que oprimen mi intelecto es, en mucho de los caso, algo que tiendo a considerar molesto. Dudo que alguien pueda entender esta engorrosa teoría.
Sin tardar o aflojar en lo que mi mente insistía, esta es otra noche de insomnio en la que me siento una escriba. Garabateo una melodía inocua y vacía que al igual que tú, no comprende que lo que pasa en mi interior tiene un compás estridente. Nada se ha destruido, solo se ha transformado.
Ahora, literatura y poesía
trastocan mi mente
noche tras noche
día a día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario